divendres, 7 de gener de 2011

La próxima vez, mejor no me creas

El día que acepté tus normas era un gran día para quedarse en la cama con fiebre, estar de vacaciones en la otra punta del mundo o, simplemente, haber cerrado la boca. Pero, ¿qué otra opción tenía? Decir no y darme la vuelta. Dejarte ahí, con todo lo nuestro y llevarme la escena del abandono en DVD para verla cada 5 minutos.

Que dije sí y lo dije convencida. Creía que había cambiado y que esta vez lo iba a llevar bien. Haz lo quieras, me da igual, nada va a cambiar. No estaba mal la postura, no me digas, algunas de las frases hasta te las copié. Las tenía grabadas desde que tú me las dijiste a mí con una sonrisa en la boca. Yo a lo de sonreír no llegué.

Pero qué narices, que todo esto sigue sin tener sentido para mí. Que no entiendo tus normas y no sé a qué estamos jugando exactamente. No estoy y no estás, eso es lo que pasa. Con el maldito amor hemos hecho el muro más alto que hemos podido, porque materia prima no ha faltado. Y ahí estamos, un alma a cada lado.