dimecres, 21 de març de 2012

Mudanza

Abril está punto de llegar. Pero cuando lo haga, será otra vez noviembre. Yo retiraré el viejo calendario como si fuese enero y empezará un nuevo año. Ojalá sea un año en que la primavera dure hasta octubre.

**Gracias a todos los que os habéis detenido a leer este cuaderno alguna vez.

dilluns, 19 de març de 2012

Aquí sigo yo, sin valor para irme. Y allí, a lo lejos, detrás de las estrellas, se escapan nuestros sueños. Te perdono que ya no los quieras. Me conformo con la seguridad de que los quisiste de verdad. Me quedo con el brillo que tenían tus ojos cuando me hiciste todas esas promesas que están por cumplir. De eso se trataba, de brillar.

dimarts, 15 de novembre de 2011

Cuando me desperté, todo estaba inundado y el cielo era de un gris intenso, casi negro. Salí a la calle asustada, el agua me llegaba por la cintura. La gente corría en todas direcciones hacia ninguna parte. Doblé la esquina y allí estabas tú, encima de una lancha.

- Vamos ven -y me tendías la mano sonriendo.
- ¿A dónde?
- A que te salves.

dilluns, 14 de novembre de 2011

Pues así...

Mi gato pide cariño a cabezazo limpio. Le debe parecer patética mi táctica de pulgarcita paciente.

A reir

Tú sólo quieres que me ría, da igual de qué, pero que me ría. Supongo que te sirve que me ría como ella: que me ría de ti.

dimecres, 2 de novembre de 2011

Mi hermana compró una antología poética de José Hierro porque le obligaron en el instituto. Menudo tocho, decía. Cogía el libro y lo soltaba en menos de tres minutos. Y así varias veces al día. Después ya no decía vaya tocho. No decía nada.

Fue ese silencio lo que llamó mi atención. Y allí estaba yo leyendo poemas a hurtadillas con mis 13 años.

Algo me debió quedar porque hoy, cuando he invetido ya los dígitos, me sorprendo volviendo a Pepe.

"Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe".

Caminar sin rumbo es lo más parecido a huir que conozco. Quiero caminar mucho, llegar lo más lejos posible. En ese lugar lejano encontraré la puerta que me lleve a otro mundo. A un mundo donde las personas tendrán cuatro orejas y ocho brazos. Y allí estaré yo, con mis ojos de siempre, no con éstos. Allí volverá mi mirada incrédula pero también de quién sabe, de no querer dejar de soñar.